El “misterio” de los huevos de sabores

Es muy posible que desde que Cristóbal Colón mostrara a decenas de nobles castellanos lo fácil que era poner un huevo de pie sin ningún tipo de ayuda, no haya habido ninguna innovación importante en el mundo de la industria ovícola. Estoy exagerando, es cierto; pero me temo que no demasiado. Aunque se han hecho grandes avances en la seguridad alimentaria de los huevos y, sobre todo, en la industria de su procesado, ‘huevo’ e ‘innovación’ no son cosas que vayan normalmente de la mano en el imaginario popular.

Por eso, me alegró encontrarme, en una de mis escasas visitas al supermercado de estos días, con una cada vez mayor diversidad de huevos de sabores. Sí, huevos con sabor a trufa, a jamón o a queso azul, si la memoria no me falla. Había leído que en los últimos años varias empresas estaban intentando escalar el viejo proceso de trufado de huevos llevándolos a súpers de todo el país y los compré para ver cómo estaban. Lo que no me esperaba era la enorme polémica que los huevos que acaba meter en el carro iban a crear.

“Esto no puede ser natural”

Louis Hansel Shotsoflouis Xcwfty Mnii UnsplashLouis Hansel

Para mi sorpresa, como decía, los huevos crearon en casa una división radical entre los que, guiados por la curiosidad, querían probarlos cuanto antes y los que los miraban con recelo. Sin embargo, el colmo de esa sorpresa fue darme cuenta de que todos asumían que los huevos trufados eran una compleja obra de biotecnología moderna.

¿Cómo meterán el sabor dentro de la yema?“, “¿Lo inyectarán con jeringas?”, “¿Harán algo con las gallinas?” o “¿Esto no puede ser natural?” fueron algunas de las reacciones que provocaron unos huevos fritos que, efectivamente, sabían a lo que prometían. Y estoy por asegurar que, llegado un punto del almuerzo, alguno consideró seriamente que aquellas yemas fueran inevitablemente fruto de la ingeniería genética o un proceso afín.

Pero no, no lo son. En realidad, los huevos de sabores no solo son algo sorprendentemente antiguo, sino que surgen como consecuencia directa de una de las características fundamentales de este producto: la cáscara.

¿Qué es la cáscara de un huevo?

cáscara de huevo

La cáscara no solo es el recubrimiento exterior del huevo, es un elemento clave para mantener su integridad física y química dado que actúa como barrera bacteriológica. En esencia es una matriz cálcica con aportaciones de otros minerales como el sodio, el magnesio o el cinc. En menores concentraciones, tienen hasta aluminio.

Pero lo que realmente nos interesa hoy es su estructura. La cáscara del huevo “está atravesada por numerosos poros que forman túneles entre los cristales minerales y permiten el intercambio gaseoso entre el interior y el exterior”. Estamos hablando de entre 7.000 y 15.000 canales porosos especialmente concentrados en la “zona del polo ancho”, justo donde se crea una pequeña cámara de aire.

Huevos de sabores

Wenping Wang Gjf9hpsz Pu UnsplashWenping Wang

Es decir, la cáscara, lejos de ser una especie de barrera inerte, es una estructura viva y en constante intercambio con el exterior. Hay medidas de seguridad, especialmente dos estructuras membranosas que proporcionan protección frente a bacterias y otros microorganismos, pero que podemos aprovechar para saborizar los huevos.

De hecho, como nos explicaban en Directo al Paladar, el proceso de darles sabor a los huevos es tan sencillo como guardarlos con trufa negra (o algún tipo de producto de olores fuertes y profundos) en un recipiente hermético durante unos días. Muchos de los lectores conocerán el proceso y lo que les habrá sorprendido es que alguien pueda considerarlo misterioso. Sin embargo, siempre es una buena ocasión para hablar de la ciencia que hay detrás de un buen huevo (frito).

 

por época vacacional dejare de publicar en este blog

Recupera el placer de los guisantes frescos: cómo sacarles partido y cinco formas originales de cocinarlos

Consumimo guisantes todo el año gracias a los formatos que nos facilita la industria alimentaria, en conserva y, mucho más agradecidos, congelados en crudo. Con la recién inaugurada primavera llegan por fin los deliciosos guisantes frescos al mercado, y sin duda merece mucho la pena aprovechar su temporada.

No hablamos solo de esa codiciada exquisitez que son los guisantes lágrima; en su formato fresco, recolectados en su mejor momento y mimosamente desenvainados, los guisantes ofrecen un sabor y una textura incomparable a la verdura congelada. Prepararlos en casa con paciencia tiene su gran recompensa, y es un verdadero placer degustar los más diminutos directamente en crudo.

Comparten por tanto esa característica de su presentación con las habas tiernas, que exige cierto trabajo al consumidor antes de poder usarlos en la cocina. Pero la tarea de abrir las vainas, descubrir el contenido y sacar con suavidad los guisantes, cada uno con un tamaño diferente, es hasta relajante, una actividad bonita para compartir en familia y que, de alguna manera, nos hace disfrutar aún más de sus cualidades en la mesa.

¿Verdura o legumbre?

Las clasificaciones de los productos vegetales pueden darnos un verdadero dolor de cabeza si queremos ser muy puntillosos y estrictos. Botánica y gastronomía no siempre van de la mano y se podrían abrir complejos debates con según qué discusiones -¿es el tomate una fruta o una verdura?-.

Guisantes

El caso del guisante es peculiar, como el de las ya mencionadas habas. Las legumbres pertenecen a la familia vegetal Fabaceae o Leguminosae, las llamadas leguminosas. En alimentación, como bien define la FAO, llamamos legumbres a las semillas secas extraídas de las vainas de esas leguminosas, por eso también la algarroba es una legumbre.

Pero el guisante que tomamos tierno no se considera una legumbre precisamente porque lo consumimos fresco. Como, de nuevo, ocurre con las habas, también existe la versión seca del guisante y entonces sí hablaríamos de legumbres, muy populares en la cocina india, por ejemplo. El guisante, por tanto, es una verdura, vegetal u hortaliza. Aunque con características muy peculiares.

Propiedades y características

Los guisantes (Pisum sativum) son las semillas inmaduras de la planta del mismo nombre, que se recolectan cosechando las vainas enteras. Más pequeñas que las de las habas, estas presentan una piel más fina y no tienen la película algodonosa interior que sí tiene la otra verdura.

Guisantes

También conocidos como arvejas, chícharos, pésoles o pesols, existen diferentes variedades con algunas diferencias de tamaño, calibre, color o sabor y estacionalidad. Además destacan los tirabeques, cuyas vainas se recolectan mucho antes y se consumen enteras, con la piel muy fina y suave, muy típicos en la cocina asiática.

El número de guisantes que presenta una vaina estándar puede variar entre las 4 o 10 unidades, normalmente con diferentes tamaños. Cuanto más fresco, más tierno, sabroso y nutritivo. Más allá del guisante lágrima, conocido como caviar verde por su extraordinario sabor y altísimo precio, un guisante medio tiene un diámetro de unos pocos milímetros y una forma redondeada casi perfecta.

Guisantes

Según la variedad pueden presentar un color verde más brillante, casi lima, o más oscuro. La industria prefiere guisantes de piel más rugosa y de mayor calibre para la congelación, y más finos para las conservas. En cualquier caso, un signo claro del producto industrial es la homogeneidad del tamaño de las piezas, seleccionada mecánicamente.

En cuanto a sus propiedades, destaca por ser una verdura muy rica en proteínas vegetales, precisamente por tratarse de una leguminosa. Del producto seco se produce una proteína en polvo muy usada en la industria alimentaria, especialmente en el mercado vegetariano y vegano, también para la creación de suplementos deportivos y nutricionales.

En fresco, el guisante tiene pocas calorías -unas 80 kcal por cada 100 g de porción comestible-, y son ricos en vitaminas antioxidantes, folatos, minerales y fibra, aunque mejor que en su variante seca. Como alimento vegetal, apenas tiene grasas y no contiene colesterol.

Cómo aprovecharlo al máximo en la cocina

No siempre es fácil conseguir buenos guisantes frescos de verdad; si tenemos la suerte de dar con ellos en estos días de confinamiento, se merecen sacarles el máximo partido. Lo primordial es evitar que se estropeen en la nevera, así que mejor será cocinarlos pronto.

Guisantes

Podemos conservarlos dentro de sus vainas, sin lavar y fuera de envases de plástico, un par de días en el cajón de verduras de la nevera, procurando que no se amontonen demasiado ni acumulen humedad por condensación. El día que vayamos a cocinarlos, hay que armarse de paciencia para desenvainarlos con calma, sin romperlos.

Es aconsejable conservar las vainas para aprovecharlas en otras preparaciones, como cremas, guisos, caldos o sopas, siempre lavándolas bien y, preferiblemente, retirando las puntas y la fibra más leñosa.

Con los guisantes ya libres, podemos probar en crudo algún ejemplar pequeño para comprobar su textura y dulzor. Después de lavarlos y limpiarlos bien, procederemos a cocinarlos según la receta que vayamos a preparar. Lo esencial es respetar sus tiempos y nunca cocerlos de más.

Guisantes Tecnica

La forma más sencilla de prepararlos es escaldándolos brevemente en agua hirviendo con sal, cortando rápidamente la cocción después con agua fría y/o hielo. Con esto conseguimos conservar el color brillante, su sabor y textura, que debe ser ligeramente crujiente para que estallen en la boca.

El tiempo de cocción puede variar, desde apenas unos segundos de los guisantes lágrima, a entre 2-5 minutos en los ejemplares más grandes. Cuanto más pequeños y frescos, menos tiempo necesitarán. Lógicamente, los congelados requieren unos minutos más para cocerse correctamente, sin descongelarlos antes.

Si nos hemos quedado cortos siempre podemos darles una segunda cocción en la sartén; y si vamos a incorporarlos a la preparación de otra receta, conviene escaldarlos menos tiempo, ya que continuarán cociéndose después. El vapor es otra buena técnica para cocinarlos, evitando así la pérdida de sabor y nutrientes en el agua.

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Los guisantes se pueden servir simplemente aliñados con un poco de buen aceite, pimienta y sal, a modo de guarnición, o salteados brevemente, con un sofrito de verduras, en menestra, tortillas, revueltos, con arroz o pasta, en el relleno de empanadillas o en estofados, guisos, sopas y cremas. En su punto, con un huevo poché, son un plato excelente para la cena.

¿La comida puede transmitir el coronavirus?

Las medidas preventivas contra el coronavirus ya han sido ampliamente exploradas. Por lo que sabemos hasta la fecha, el contagio del mismo se da principalmente de persona a persona y, en una medida mejor, desde algunos objetos a las personas si estas tocan partes de su rostro como sus ojos, boca o nariz.

Asimismo, hemos aprendido que el coronavirus tiene posibilidades de sobrevivir de entre unas horas a varios días dependiendo de la superficie en la que se encuentre. Gracias a ello, hemos podido perfeccionar nuestros métodos de limpieza para atacar rápido las zonas que puedan ser problemáticas.

Sin embargo, aún existen detalles que no conocemos sobre el mismo. Por ejemplo, la idea de si este virus puede o no transmitirse a través de la comida aún no está clara. Pero, por lo que se ha visto hasta ahora, este no es un pensamiento que deba preocuparnos demasiado.

La comida parece ser un territorio seguro

Por los momentos, no existen evidencias de que el contagio del COVID-19 a través de la comida sea una posibilidad. Debido a las características del virus y por el tipo de cuidado que tenemos con la misma, las posibilidades de supervivencia y transmisión del SARS-CoV-2 son escasas.

Por lo que, al menos en este flanco podríamos estar un poco más tranquilos y no sentir la compulsiva necesidad de pasar por jabón ese pollo que acabamos de comprar.

¿Por qué?

Como lo sabemos, los virus, a diferencia de las bacterias, no son capaces de multiplicarse a menos que tengan un anfitrión. Por lo que, de caer en la comida, su cantidad paulatinamente debería disminuir de forma natural.

Asimismo, ya alrededor de los alimentos tenemos cuidados especiales para evitar las enfermedades que pueden venir de ellas. Debido a lo cual, incluso en casos en los que no hay crisis, de forma cotidiana tenemos cuidados especiales alrededor de la comida.

Un ejemplo claro de ello son los rituales de higiene que tenemos con la misma. Tanto las frutas, como las verduras y las carnes pasan por un proceso de lavado (solo con agua) que busca remover la mayoría de las impurezas.

Sumado a ello, solemos asegurarnos de que, los elementos que crudos podrían ser dañinos, se encuentren bien cocidos. En este caso, el calor hace su tarea y evita que cualquier virus que haya podido sobrevivir hasta el momento siga haciendo vida en la comida.

Solo por si acaso…

Como lo hemos mencionado, en estos momentos no existe evidencia alguna de que la comida pueda ser un canal de contagio para el coronavirus. Ello no implica que la posibilidad no exista, pues aún no ha sido probado. No obstante, por las razones dadas anteriormente, la posibilidad es muy escasa.

Si aun así quisieras tomar algunas precauciones adicionales para sentirte más seguro, puedes seguir las siguientes indicaciones:

  • Luego de venir del mercado, desecha los empaques que se puedan eliminar y lava concienzudamente tus manos.
  • Lava las verduras y frutas con abundante agua antes de almacenarlas (¡Nunca uses jabón! No es adecuado para la comida).
  • Cocina la comida al menos a 65 grados Celsius ( 149 grados Fahrenheit), de esta forma te asegurarás de llegar a la temperatura correcta para matar a la mayoría de los gérmenes.

En caso de que hayas ordenado comida de una cadena o un restaurante, debes saber que estos establecimientos por ley también deben mantener un alto estándar de higiene alrededor de la comida. Por lo que, es poco probable que el contagio pueda provenir de estas áreas. En cualquier caso, puedes solo desechar el empaque y lavar tus manos apenas recibas la comida, si quieres sentirte un poco más seguro.

¿el COVID-19 se puede eliminar con cloro?

Es importante desinfectar superficies para eliminar al Coronavirus, pero ¿es cierto que el cloro es nuestro mejor aliado para hacerlo?

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¿Por qué el papel higiénico es lo primero en acabarse en momentos de crisis?

En la actualidad, el mundo se encuentra en medio de una epidemia global. El coronavirus, SARS-CoV-2 o COVID 19, se ha esparcido por más de la mitad de los países del planeta y no parece tener intenciones de detenerse.

Su viaje inició en Asia, teniendo como foco principal a China y otras naciones como Corea del Sur. Ahora, con las mismas recuperándose de los últimos embates de la enfermedad. Incluso la OMS ha tenido que declarar que el nuevo epicentro de la pandemia se encuentra en el continente europeo.

Con la llegada de esta noticia, la rápida conquista de América por parte del coronavirus y los crecientes problemas económicos que se están presentando en la sociedad a causa de ello, la población se encuentra en un estado de alarma continuo. Como consecuencia, ya en el mundo se pueden ver reacciones exageradas por parte de los ciudadanos que buscan prepararse lo mejor posible para una crisis y una larga cuarentena.

Es normal entonces ver que las personas buscan abastecerse de comida y productos de higiene como jabón, gel antibacterial, guantes y tapabocas, pues se sabe que estos son elementos que ayudan a prevenir el contagio. Sin embargo, no son los únicos que rápidamente se han acabado en los anaqueles.

En estos momentos, en varias partes del mundo se presenta un fenómeno común en el que las personas están comprando papel higiénico de forma obsesiva. Este, a diferencia de los productos antes mencionado, no tiene ningún efecto contra el coronavirus y tampoco corría peligro de escasear. Por lo que, queda preguntarnos por qué, en medio de todo el pánico, las personas parecen tan propensas a comprar específicamente papel de baño.

El fenómeno del papel higiénico: entendiendo las compras por pánico

Mucho de lo que estamos viendo en la actualidad se debe al estado de alteración en el que se encuentra la gente. En medio de las crisis, la incertidumbre crece y buscamos de un modo u otro hacernos con todo lo necesario para poder sobrevivir.

En medio de esa corriente de pensamiento, las personas pueden incurrir en comportamiento obsesivos que las hagan exagerar en sus decisiones y, por ende, también en sus comprar. Luego, esta actividad va creando un efecto de bola de nieve en el que, a medida que más individuos imitan la conducta, incluso más se ven arrastrados a repetirla.

¿Pueden las mascarillas faciales realmente proteger contra el coronavirus?

Como consecuencia, al final nos podemos encontrar con grandes hordas de compradores adquiriendo artículos de primera necesidad para prepararse. Sin embargo, de entre todos, uno que siempre parece destacarse se trata del papel higiénico, ya que, aunque no es necesario para sobrevivir, parece siempre estar entre las listas de prioridades de quienes desean prepararse para lo peor.

¿Una respuesta “natural”?

Sin embargo, aunque en un inicio pueda parecer que este tipo de comportamientos apresurados ocurren sin ningún proceso de reflexión, la verdad es que hay un motivo detrás de todo. La verdad es que, las situaciones de alarma despiertan rutas de pensamiento primigenias en nuestro cerebro, como lo es la que va orientada a la supervivencia.

Frank Farley, actual profesor de la Universidad Temple y expresidente de la American Psychological Association aborda este tema al comentar que el coronavirus “está generando una especie de psicología de supervivencia, en la que debemos vivir tanto como sea posible en casa y, por ello, debemos ‘acumular’ los artículos esenciales, y ello ciertamente incluye el papel higiénico”.

¿Es una decisión racional o no? Depende

Ahora, la crisis del papel higiénico que estamos empezando a observar en el mundo no proviene de la idea de simplemente comprar un par de rollos extra para tener en casa. El problema se hace real cuando las personas toman esta conducta al extremo y compran lo suficiente como para almacenar durante 6 meses, cuando las proyecciones de la cuarentena apenas alcanzan un par de estos.

Asimismo, como lo hemos mencionado, a diferencia de otros productos que tenían su origen en China, el papel higiénico no se trató nunca de un elemento que fuera a tener interrumpida su cadena de producción o distribución. Por lo que, no existe una necesidad real por la cual tener que hacer comprar apresuradas de este bien.

¿Entonces, qué pasa? La respuesta a esto se puede encontrar desglosada en diversos factores que pueden afectar el comportamiento del consumidor.

Faltan de direcciones claras de los entes oficiales

Aunque en realidad, por lo menos ahora, la mayoría de las naciones están haciendo lo mejor posible por mantener a su población informada, a veces para esta ello no es suficiente. Hasta los momentos, lo que verdaderamente sabemos del coronavirus es poco y ello deja una sensación de incertidumbre en los ciudadanos que es difícil de combatir, ya que, para sentirse seguros, necesitan tener datos e informaciones más concretas.

¿Embarazadas deberán tomar precauciones extra contra el coronavirus?

Por ejemplo, por ahora, los mejores medios para protegerse contra el COVID-19 parecen ser el aislamiento social y un lavado de manos continuo. Para muchos, esto puede sonar como muy poco y, como consecuencia, buscan tener otros mecanismos para sentirse más protegidos. Y, entre ellos solemos encontrarnos entonces con la tendencia a comprar de más para estar “preparado para lo peor”.

¿Informaciones que se oponen?

Asimismo, en la actualidad, el deseo de mantenernos informados nos puede llevar a recurrir a gran cantidad de fuentes. Algunas de estas podrán ser confiables y otras no tanto.

En consecuencia, la población podría encontrarse con datos encontrados sobre la enfermedad que vuelvan a generar esa sensación de inestabilidad. Incluso, se pueden ubicar informaciones falsas sobre la posible falta de ciertos productos que, a la larga, puede ocasionar un aumento en la compra de los mismos como una “precaución”.

Lo que, a su vez, convertirá a los primeros datos falsos en una profecía autocumplida, pues será por ellos que se generará una posterior falta de los productos citados como escasos.

Todo por un poco de control

En los dos casos anteriores, el móvil de los individuos puede resumirse como una necesidad de control. Un problema como una pandemia simplemente no puede ser manejado de forma individual.

Por lo que, los ciudadanos se ven en las manos de organismos nacionales e internacionales a la espera de que estos ubiquen una situación. Esto puede hacer que la persona se sienta indefensa y que, por ende, busque medios alternativos para sentir que tiene el control de algo en medio de todo el caos.

Así funciona el sistema de monitoreo del coronavirus en la actualidad

En estos casos, las compras masivas vuelven a ser una respuesta fácil a esta necesidad de controlar algo. Ya que, durante las mismas, la persona elije lo que adquiere y también siente que está haciéndose responsable de una parte del proceso al prepararse contra las posibles adversidades futuras.

La mentalidad de rebaño hace presencia

Hasta ahora, hemos mencionado elementos que hacen efecto en cada individuo de forma particular. Pero, la verdad es que también existen factores que influyen en nosotros como parte de un colectivo.

Por ejemplo, el fenómeno de compras masivas de un elemento como el papel higiénico es una muestra perfecta de la mentalidad de rebaño. Incluso si no nos hace falta, si sabemos que tenemos y no hay prueba alguna de que vaya a escasear, ver a otra persona comprando dos pacas de papel higiénico “por si acaso” puede generar en nosotros la necesidad de hacer lo mismo, nuevamente, “por si acaso”.

Las epidemias más devastadoras de la historia

Es comportamiento, a su vez, genera consecuencias a nivel económico, el aumento en las ventas de un producto en cantidades tales que este se agote, hace que el mismo comience a ser visto como un producto escaso.

Luego, al estar claro que la oferta es poca y la demanda excesiva, los precios suelen comenzar a alzarse desmedidamente ya que las personas están dispuestas a pagar más solo por obtener el producto, tal como lo ha explicado Steven Taylor, profesor y psicólogo clínico de la Universidad de Columbia Británica, además de autor del libro The Psychology of Pandemics (La psicología de las pandemias).

Ejemplos de esto ya se han comenzado a ver en todo el mundo y se reflejan claramente en plataformas como Amazon, que ha tenido que comenzar a tomar medidas para evitar la especulación con su plataforma con productos de primera necesidad.

No podemos ignorar el efecto FOMO

Este tipo de comportamientos van de la mano con un fenómeno social conocido como FOMO (Fear Of Missing Out) o como el “Miedo a perderse de algo”. El mismo ha existido por generaciones, pero la era actual de las redes sociales lo ha hecho mucho más notorio.

En casos de emergencia como una pandemia, el mismo se presenta en la forma de una necesidad de acumular todo lo que se pueda, ya que, de otro modo, si el producto se agota se podría haber “perdido la oportunidad” de adquirirlo antes, lo que genera una sensación de pérdida y de arrepentimiento en los ciudadanos.

Entonces, como una respuesta a esta posibilidad, todos se apresuran a comprar todo lo que creen que necesitarán para sobrevivir e, incluso, un poco más de lo necesario, solo para estar seguros de no estar dejando pasar ningún chance.

Pero, ¿por qué el papel higiénico?

Mucho del proceso de decisión que nos hace correr a los anaqueles tiene que ver con los factores antes mencionados, el deseo de tener algo que podamos controlar, la búsqueda de una seguridad en las compras y la necesidad de sentir que no nos estamos perdiendo de algo al no comprar.

Sin embargo, un punto particular que hace que el papel higiénico se destaque tiene que ver con el “efecto de vacío” que es capaz de lograr en los anaqueles. Este producto es naturalmente voluminoso, por lo que, cuando comienza a desaparecer de las estanterías su falta se hace mucho más notoria que la de otros productos incluso más necesarios ahora (como las mascarillas, el gel antibacterial y similares).

Medidas contra el coronavirus tomadas en China no se pueden replicar en el mundo

Por lo que, la visual de un anaquel vacío puede hacer que en nuestra mente se disparen las alarmas y sintamos que es una urgencia adquirir el papel higiénico que, visualmente, se agota. Lo irónico del asunto es que ello se trata de un círculo vicioso en el que, si la compra desmedida se acaba, la “escases” del papel también.

Sin embargo, como la primera no se detiene, la segunda se hace más notoria y, cada vez que ello sucede, la primera se fortalece. En consecuencia, se crean estados de alarma y preocupación como el que recientemente se ha visto en Australia en el que las personas han adquirido este producto de forma masiva e incluso se han producido enfrentamientos violentos alrededor de la compra del mismo.

Esta no es la primera vez que el planeta enfrenta una crisis de salud

Está claro que el coronavirus de este 2020 ha hecho que el mundo se tambalee y que la normalidad del mismo se vea interrumpida. Sin embargo, esta no es ni de cerca la primera situación de alerta que ha tenido que vivir el planeta. Después de todo, ya la humanidad ha sobrevivido a otras grandes pandemias como la influenza (1918) y la influenza A o H1N1 (2009).

Asimismo, otras epidemias graves como el SARS (2002-2003), el MERS (2013) e incluso el ébola (2014-2016) también han pasado por nuestro haber y han causado gran preocupación en el mundo. Por lo que, al menos la humanidad no se enfrenta por primera vez a una situación como esta.

Tampoco es la primera vez que hay una crisis por el papel higiénico

Compradores enloquecidos tratan de comprar papel higiénico en tienda de Tokio, Japón. Noviembre, 1973.

Además, en realidad, esta tampoco se trata de la primera crisis del papel higiénico que sufre el mundo. Para el año 1973, cuando el petróleo había tenido un aumento drástico en sus precios y las acciones de las bolsas del mundo no estaban en su mejor momento, países como Estados Unidos y Japón entraron en crisis por el papel higiénico.

¿Qué tenía que ver este con las acciones de la bolsa o con el petróleo? Tanto como lo que actualmente lo relaciona al coronavirus: nada. En esta oportunidad, las respectivas crisis en ambos países se debieron a rumores que dispararon en la población la paranoia y todos los procesos mentales antes mencionados.

Así puedes hacer tu propio desinfectante de manos

Aunque basta con agua y jabón, a veces podemos necesitar un desinfectante de manos. Así puedes fabricarlo de forma casera, según las indicaciones de la OMS.

Estos días estamos hartos de escuchar que debemos lavarnos las manos con frecuencia y minuciosidad para evitar el contagio del coronavirus. Muchas personas se quejan de que nos insistan tanto en algo tan nimio, pero lo cierto es que es una medida esencial, teniendo en cuenta que buena parte de las infecciones se dan cuando alguien que ha tocado una superficie contaminada se lleva las manos a la boca, los ojos o la nariz.

Por eso, es importante, sobre todo, lavar las manos con agua y jabón. Desgraciadamente, esto no es siempre posible. Algunas personas, por su profesión, están en contacto frecuente con mucha gente, pero no tienen acceso a un baño con agua y jabón con la suficiente regularidad. En este tipo de casos, puede ser necesario recurrir a un desinfectante de manos con al menos un 60-65% de alcohol. Por desgracia, al igual que las mascarillas, este producto ha volado de todo tipo de establecimientos desde que empezaron los primeros casos en España y más ahora que el número de infectados está alcanzando cifras considerables. ¿Qué hacemos en ese caso? Ante esta situación, que se ha repetido en muchos otros países del mundo, la Organización Mundial de la Salud ha hecho pública una receta casera que puede sacarnos de algún apuro.

Pocos ingredientes y fáciles de encontrar
En el informe publicado por la OMS figuran dos recetas, aunque la primera de ellas es la que cuenta con los ingredientes más fáciles de encontrar.

Solo hacen falta alcohol etílico, agua oxigenada, glicerol y agua destilada
Para 10 litros, se usarán 8.333 mililitros (8’3 litros) de alcohol etílico al 96%, 417 mililitros de peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) al 3%, 145 mililitros de glicerol al 98% y 200 mililitros de agua destilada o agua hervida y enfriada posteriormente.

Básicamente, se deben mezclar todos los ingredientes, prestando especial atención al glicerol que, al ser muy viscoso, requiere enjuagar el recipiente en el que previamente lo hayamos medido con un poco de agua destilada. Una vez que estén todas estas sustancias juntas, deben mezclarse por agitación en un tanque grande y, después, pasarlas a los recipientes individuales en los que la vayamos a conservar.

Cabe destacar que 10 litros es una cantidad muy elevada de desinfectante y que podríamos querer una cifra menor. Para eso, basta con hacer una regla de tres, multiplicando cada una de esas cantidades por los litros que queramos obtener en total y dividiéndolo por 10.

La forma correcta de lavarnos
Para evitar contagios es importante realizar un correcto lavado de manos, ya sea con geles desinfectantes o con agua y jabón. Es necesario prestar atención a las zonas olvidadas y no centrar el lavado solo en las palmas.

También se debe frotar la parte superior de la mano, los nudillos, el espacio entre los dedos, las uñas, los pulgares y las muñecas. Después, se debe enjuagar y secar bien. Incluso en el caso del desinfectante, es aconsejable esto último; ya que, como ha explicado recientemente en declaraciones en directo el director del Centro de Coordinación y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón, es importante el arrastre.

En el caso del desinfectante está clara su utilidad, ¿pero por qué se insiste tanto en el uso de jabón? La clave está en la estructura del coronavirus.

Aceites aromatizados caseros

Ingredientes para 5 botellitas de 250 mls de capacidad:

  • Para el aceite de romero:
  • 250 mls de aceite de oliva virgen extra
  • 1 ramita de romero fresco
  • Para el aceite de tomillo:
  • 250 mls de aceite de oliva virgen extra
  • 2 ramitas de tomillo fresco
  • Para el aceite picante de chiles:
  • 250 mls de aceite de oliva virgen extra
  • 3 chiles frescos de colores
  • Para el aceite de limón:
  • 250 mls de aceite de oliva virgen extra
  • 1/2 limón
  • Sal
  • Para el aceite de piñones:
  • 250 mls de aceite de oliva virgen extra
  • 40 grs de piñones

Elaboración:

El aceite de oliva es un producto básico en nuestras cocinas y lo usamos para elaborar un montón de platos. Si queréis darles un toque personal, aquí os explico cómo preparar unos aceites aromatizados caseros a base de hierbas aromáticas y otros ingredientes que darán vida a vuestras ensaladas, carnes o pescados. Y si os gustan mucho, siempre podéis hacerlos para después regalarlos. Mejor regalo que algo casero no lo hay.

Para el aceite de romero. Lavamos bien la ramita de romero y la secamos. La introducimos dentro de la botella y rellenamos con el aceite de oliva. Dejamos reposar la botella durante 3 semanas.

Para el aceite de tomillo. Lavamos bien las ramitas de tomillo y las secamos. Las introducimos dentro de la botella y rellenamos con el aceite de oliva. Dejamos reposar la botella durante 3 semanas.

Para el aceite picante de chiles. Seleccionamos 3 chiles pequeños, uno de cada color: verde, rojo y amarillo. Los lavamos y los secamos bien. En una sartén sin aceite los asamos cortados por la mitad. Dejamos enfriar y después los introducimos dentro de la botella y rellenamos con el aceite de oliva. Dejamos reposar la botella durante 3 semanas.

Para el aceite de limón. Lavamos el limón y cortamos la mitad en gajos finos. Los colocamos en un plato, echamos una pizca de sal por encima y dejamos reposar 15 minutos. Después introducimos los gajos dentro de la botella y rellenamos con el aceite de oliva. Dejamos reposar la botella durante 3 semanas.

Para el aceite de piñones. En una sartén sin aceite doramos los piñones sin que se quemen. Dejamos enfriar y después los introducimos dentro de la botella y rellenamos con el aceite de oliva. Dejamos reposar la botella durante 1 mes.

aceites aromatizados 2Para que el aceite adquiera mejor las propiedades de las hierbas, es conveniente mover la botella un par de veces a la semana. Cuanto más tiempo dejemos reposar los aceites, más intenso será su sabor y su aroma. Debemos dejarlos en un sitio seco, a temperatura ambiente y alejados de la luz.

8 usos del aceite que te facilitarán tareas en la cocina

8 usos del aceite que te facilitarán tareas en la cocina, los trucos que tienes que conocer porque será más fácil limpiar algunos utensilios, podrás trabajar masas pegajosas, aprovecharás la totalidad de los ingredientes… Cuéntanos si conoces algún truco más para sumar a esta lista.

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El aceite es un elemento graso que, por un lado, ensucia, y no deja de ser un engorro tener que limpiar la grasa, pero al fin y al cabo basta el agua caliente y el jabón para que se elimine fácilmente. Ahora bien, el aceite es también un elemento que puede ayudarnos a que tengamos que hacer menos esfuerzo a la hora de limpiar, ¿os sorprende? Entonces es que no conocéis los trucos de cocina que os vamos a comentar, y la mayoría de ellos los hemos compartido en Gastronomía y Cía hace tiempo, pero nunca está de más recordar los buenos consejos.

Concretamente vamos a proporcionaros ocho usos del aceite que tenéis que conocer, son trucos que os facilitarán tareas en la cocina, ahorrando tiempo y trabajo. En algunos casos, el aceite nos va a ayudar a que limpiar utensilios sea más fácil, también facilita poder manipular con más facilidad algunas preparaciones culinarias, además de permitir que aprovechemos los ingredientes que estamos midiendo o los que hemos preparado para cocinar, al 100%.

Sobre qué aceite utilizar para llevar a cabo estos trucos de cocina, podemos decir que el que vosotros prefiráis, pero si no se quiere malgastar un buen aceite de oliva virgen y tampoco se quiere transferir ni un poco de sabor, quizá, la mejor opción es el aceite de girasol. También hay productos específicos para engrasar moldes de repostería, como el spray desmoldeante, que también se pueden utilizar.

Truco de cocina

  1. Engrasar con aceite el rallador antes de rallar alimentos cuya grasa es más difícil de limpiar, como la de la mantequilla o la del queso. La grasa de estos productos lácteos se queda pegada en la superficie del rallador y en las cuchillas, pero si previamente las engrasamos con aceite, lo podremos evitar.
  2. Engrasar una espátula que se va a utilizar para mezclar ingredientes pegajosos, sean para la elaboración de una masa, para algo que se va a cocinar en una cazuela o sartén…
  3. Engrasar el molde en el que se va a hacer una gelatina, y así facilitar el posterior desmoldado.
  4. Engrasar el cuchillo antes de cortar algo pegajoso, por ejemplo, unos dátiles. Que se pegue a la hoja del cuchillo lo que estamos cortando, además de hacernos perder más tiempo, corremos más riesgo de cortarnos al tener que despegarlo.
  5. Engrasar la cuchara medidora o el bol en el que se van a medir o pesar ingredientes como la miel, el sirope u otros ingredientes semilíquidos pegajosos. Además de que la cuchara quedará más limpia, se aprovecha el 100% del producto que se ha medido.
  6. Engrasar la cuchara de helado, o la que utilices, para coger la masa de galletas que se van a hornear, hablamos de masas de galletas a la que no se le da forma con un cortapastas, como estas, por ejemplo. Del mismo modo, se pueden engrasar los cortapastas para que la masa firme de las galletas no se pegue.
  7. Engrasar la mesa de trabajo para que no se pegue la masa que se va a amasar (de pan, brioche, pizza…) sin necesidad de añadir más harina, esto podría provocar tener una masa demasiado seca y no obtener el resultado deseado.
  8. Engrasarse las manos para manipular masas pegajosas o que se peguen a las manos, como carne picada para hacer hamburguesas (aunque con agua también sirve), masas de panadería y pastelería…

Esperamos que estos consejos para facilitar algunas labores culinarias os resulten útiles y que los compartáis con vuestros amigos y familia, pero, sobre todo, esperamos que si conocéis algunos trucos con los que ampliar esta lista, los compartáis con todos los lectores, todos tenemos algo que aprender, y nos encanta.

8 Trucos de cocina para principiantes

Es el momento, estas solo ante el peligro que hoy tiene forma de fogones y en tu mente hay demasiada información. De repente surge un problema, una duda que parece pequeña, incluso podrías denominarla como insignificante frente a la espectacular receta que te has planteado cocinar pero dentro de ti sabes que esa pequeñez puede o bien arruinar tu plato o por el contrario ser la guinda del pastel y el motivo de los aplausos de los comensales. Hoy queremos ayudarte con una serie de consejos muy prácticos que probablemente no sabías pero que te pueden salvar en más de una ocasión. Cocinero, a tus fogones.

Conservar los aguacates sin que se oxiden

Que tire la primera piedra aquél a quién no se le haya oxidado un aguacate. Este increíble alimento, rico en ácidos grasos monoinsaturados, potasio, vitamina E y antioxidantes es sin lugar a dudas un ingrediente que debería ser obligatorio en nuestra lista de la compra. Pero se oxidan rápido y su bonito color verde pasa a ser negruzco. Calma, todo (o casi todo) en esta vida tiene solución y la sabiduría popular suele ser la clave en muchas de estas salvaciones: frotar la superficie de la fruta expuesta al aire con un limón o con un poco de su zumo y envolverlo en film transparente o bien guardarlo en un recipiente con tapa y añadir una fina capa de agua por encima antes de cerrar. Listo, aguacates verdes.

El secreto de las Uvas

Aunque la noche vieja haya pasado ya hace un tiempo, las uvas son un alimento extraordinario que deberíamos usar en más ocasiones a lo largo del año. Pero ¿Cómo elegir un buen racimo? Lo primero que debemos hacer es agitar el racimo suavemente, si las uvas se desprenden es señal de que están demasiado maduras y eso nos dice que es posible que lleven en el mostrador desde el año pasado. Una vez compradas deben guardardarse en la nevera y sacarlas una hora antes de su consumo. Si quieres pelarlas de forma sencilla os recomendamos escaldarlas 30 segundos en agua hirviendo y luego meterlas en agua helada. Así las podrás pelar fácilmente.

El marisco perfecto

Tenemos una cena y nos hemos lanzado a la piscina diciendo un: “tranquilos, yo me encargo de todo”. Y por si fuera poco, esa noche estas espléndid@ y decides comprar marisco. Pues bien, aquí te dejamos lo que debes hacer para no tirar el dineral que te habrás gastado y tu reputación a la basura. Lo primero, el tiempo de cocción, que dependerá directamente del producto elegido y que unos se cuecen con el agua hirviendo y otros poco a poco.

Crustáceos

Los langostinos y las gambas, si son congelados, primero hay que dejarlos descongelar y desechar el agua que hayan soltado, poner mucho agua a hervir en una olla grande para que tengan su espacio y añadir sal (unos 60 gramos por cada litro), esperar a que el agua rompa a hervir y cocerlos dos minutos y medio los langostinos y entre un minuto y uno y medio las gambas. En el caso de los bogavantes y las langostas el tiempo de coción será de unos 13 minutos a fuego medio si pesan 500 gramos, 17 minutos entre 600 y 800 gramos, 19 minutos entre 900 y un kilo 300 y 21 minutos si supera este peso. En todos los casos hay que dejar entre uno y dos minutos la pieza reposando en el agua con el fuego apagado. Sea cual sea el crustáceo elegido, después de cocerlos hay que meterlos en un cuenco con agua, sal y hielo para cortar sus cocciones.

Moluscos

Hablamos de mejillones, chirlas, almejas, etc… Lo primero limpiarlos bien y dejarlos en agua durante 30 minutos como mínimo para que suelten la arena y después lavarlos bien de nuevo. Para cocinarlos, pondremos en una sartén una cucharada de aceite y un dedito de agua o vino blanco y dejaremos que coja calor durante tres minutos, añadiremos los moluscos a la sartén y los dejaremos cocer entre 5 y 10 minutos hasta que se hayan abierto todos.

Percebes

Un apartado aparte ya que si te has decidido a comprar percebes tendrás sudores fríos por si te salen mal. El proceso inicial es similar al de los crustáceos, agua, sal y olla en la que hierva, pero no hay que despistarse, y seguir el dicho gallego “Auga a ferver, percebes botar, auga a ferver, percebes sacar”, es decir, cuando el agua empiece a hervir agrega los percebes y en cuanto vuelva a tomar el punto de hervor se apaga el fuego, se escurre el agua y se ponen en una fuente tapados con un paño.

Cebollas sin llanto

Llorar es positivo, es una forma de desahogarse y de exteriorizar sentimientos que no deben quedarse dentro de uno mismo. Pero llorar por una cebolla es otro cantar. Para que no se os caigan las  lágrimas por este bulbo recomendamos congelar la cebolla 15 minutos antes de cocinar, el frío hace que la sustancia que nos hace llorar se libere de forma más lenta y da tiempo a cortarla antes de broten las lágrimas..

Patatas frescas durante muuucho tiempo

Si has comprado un saco de 10 kilos de patatas y vives solo no te preocupes, la solución no pasa por desayunar patata, comer patata y cenar patata. Existen trucos para que aguanten más tiempo y puedas tener una dieta variada sin prescindir de este gran alimento, barato y repleto de grandes propiedades nutricionales: guardarlas en un sitio oscuro y con ventilación sin juntarlas con las cebollas, ya que estas liberan un compuesto que hace que las patatas duren menos y se estropeen. Y ya si añades dos manzanas al saco (los gases de etileno que desprenden entran en contacto con las patatas evitando que echen raíces) tendrás patatas frescas una buena temporada

Verduras con color a verdura

Es una lástima cuando nos ponemos a preparar una verdura que cruda estaba llena de color y de vida y tras cocinarla nos encontramos con un trozo mustio y sin vida. Tenemos la solución: para conseguir que las verduras cocidas no pierdan su color y tengan un aspecto más apetecible  echar una cucharada de bicarbonato en el agua y así mantienen el color.

Se me ha cortado la mahonesa

Lo primero es lo primero: si se te ha cortado la mahonesa es porque te has arriesgado a hacerla tu mismo y no has comprado un bote en el super, así que antes de nada: enhorabuena, “quién no tira los penaltis no los falla“. Ahora busquemos la solución: echar en un recipiente dos cucharadas de agua caliente, empezar a batir e ir echando poco a poco la mahonesa cortada, según se va echando se puede ver cómo se va arreglando.

El arroz blanco, en su punto

Un plato más que recurrente para solteros, casados, divorciados, jóvenes o viejos, hombres o mujeres es el arroz blanco. Pero..¿lo cocinamos bien? Es importante saber la cantidad que se quiere hacer, normalmente con media taza de arroz por persona es más que de sobra, y se necesita el doble de agua, es decir una taza de agua. Cuando ya se tiene clara la cantidad que se va a cocinar hay que echar el agua en el cazo hasta que llegue a ebullición con un poco de sal y laurel, se echa el arroz y se remueve brevemente para que no se pegue, no se debe remover más para que no suelte el almidón, tardará unos 15 o 20 minutos. Hay que dejarlo reposar unos cinco minutos para que quede en su punto.

se cree que estamos desperdiciando muchos más alimentos

podríamos  estar desperdiciando muchos más alimentos de lo que se cree, ya que en los cálculos que han realizado algunas organizaciones, no se han tenido en cuenta factores como el poder adquisitivo de los consumidores, factor que camina paralelamente al desperdicio alimentario que se genera.

Según los resultados de un estudio desarrollado por expertos de la Universidad de Wageningen (Países Bajos), los consumidores podrían estar desperdiciando muchos más alimentos de lo que se cree, la razón es que las estimaciones sobre el desperdicio alimentario que se han realizado no han tenido en cuenta el efecto del poder adquisitivo en el comportamiento de los consumidores.

Recordemos que un informe de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) realizado en 2011 concluyó que un tercio de los alimentos disponibles para el consumo humano se desperdicia, con un volumen que alcanza unos 1.300 millones de toneladas. Esta cifra se ha utilizado como referencia desde entonces para, por ejemplo, calcular el número de calorías que se desperdician, considerando que el volumen total es de un 24% de calorías, los datos muestran que un 8% corresponde al desperdicio causado por los consumidores.

Sin embargo, los investigadores comentan que la metodología empleada en el estudio de la FAO y, por tanto, los siguientes estudios realizados basándonos en sus datos, son erróneos porque no han tenido en cuenta el comportamiento de los consumidores frente al desperdicio alimentario, ya que el suministro por si solo determina únicamente el alcance del desperdicio. Los expertos comentan que este es el primer estudio que analiza si la riqueza y el poder adquisitivo de los consumidores pueden afectar al volumen de desperdicio alimentario y de qué modo.

En esta investigación se han utilizado los datos proporcionados por la FAO, por un modelo de metabolismo humano, por el Banco Mundial y por la OMS (Organización Mundial de la Salud), para cuantificar el desperdicio de alimentos en relación con la riqueza de los consumidores. Con este modelo de análisis se creó un conjunto de datos a nivel internacional, que proporciona estimaciones del desperdicio alimentario que se genera en cada país.

Según los resultados y hablando del desperdicio de calorías, el 8% antes comentado es una cifra muy baja, los investigadores creen que los consumidores podrían ser responsables de hasta un 19% del desperdicio alimentario. Según el análisis, una vez que la riqueza del consumidor alcanza un umbral de gasto aproximado de 6’70 dólares por persona y día (6’18 euros), el desperdicio comienza a incrementarse aumentando rápidamente a medida que el umbral de gasto se incrementa. Este aumento significativo no se observa en niveles altos de riqueza, es decir, los que tienen un gran poder adquisitivo no desperdician tanto como la clase media y media-alta.

Con más riqueza se tiran más alimentos

Los datos sugieren que los consumidores de países con ingresos medios y bajos tienen un mayor riesgo de incrementar el desperdicio alimentario, sobre todo a medida que mejore su situación y aumente el poder adquisitivo. A partir de los resultados los expertos consideran que, para reducir el desperdicio de alimentos a nivel mundial, es necesario primero reducirlo en los países con ingresos altos, y a la vez evitar que aumente rápidamente en esos países en crecimiento económico.

Comentan que hay muchos otros motivos más allá de la riqueza, que afectan al desperdicio de alimentos hablando en relación con los consumidores. Por ejemplo, existen diferentes grupos objetivo que tienen diferentes necesidades, las personas mayores quieren productos alimenticios diferentes a los que quieren los jóvenes y el desperdicio generado es diferente en cada segmento. De ahí que en otras investigaciones realizadas por estos expertos, se considere importante determinar el comportamiento de compra de los consumidores y el comportamiento alimentario para poder encauzarlos hacia un modelo sostenible que genere menos desperdicios.

Los investigadores creen que su método de análisis puede servir como base para introducir diferentes elementos que afectan al desperdicio, a fin de comprender y evaluar mejor la magnitud del problema, analizar los progresos realizados en la reducción global de la pérdida de alimentos, etc. Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de la página de la Universidad de Wageningen, y en este artículo publicado en la revista científica PLOS ONE.

Nuevos “huevos veganos”

Este año llegarán al mercado Les Merveillœufs, unos nuevos “huevos veganos” cuya textura, apariencia y sabor imitan a los huevos tradicionales en todos los sentidos, se presentan con ‘su cáscara’ en un envase similar al los huevos e incluso se pueden cascar como si se tratase de huevos de gallina, además, aceptan todo tipo de cocciones,

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Les Merveilloeufs es una nueva empresa creada por dos biólogas francesas que han presentado unos nuevos “huevos veganos” con textura, apariencia y sabor que imitan a los huevos tradicionales. Se trata de un gran avance en relación a las actuales propuestas existentes en el mercado, como los N.Ovo del Grupo Mantiqueira, elaborados principalmente con proteínas de guisante y presentados en polvo, o el huevo vegano líquido presentado por Just Egg elaborado con judía mungo o soja verde.

También se pueden nombrar los Eggcitables, unos huevos veganos presentados en polvo que se elaboran principalmente con garbanzos, zanahorias y avena. Lo cierto es que existen varias alternativas a los tradicionales huevos de gallina y poco a poco aparecen más empresas que ofrecen un producto que imita el sabor del huevo y alguna otra característica, que se ha elaborado con materias primas vegetales, pero cuya presentación no se asemeja a la de los huevos tradicionales.

Los huevos veganos Les Merveillœufs se presentan en envases reciclables que imitan la forma ovalada de la cáscara de los huevos y, además, en hueveras de media docena, pero, de momento, no están a la venta, ya que el equipo de investigación de la empresa quiere mejorar más la receta antes de ofrecer el producto en las tiendas de alimentación. La empresa comenta que tiene la intención de que estos huevos veganos se comercialicen este mismo año y en cuanto sea posible.

Se desconocen con exactitud los ingredientes utilizados en la elaboración de esta alternativa a los huevos de gallina, la empresa argumenta que la receta definitiva no está desarrollada, pero asegura que los ingredientes han sido seleccionados cuidadosamente para que sean saludables, nutritivos y ofrezcan una experiencia organoléptica sorprendente. Es de suponer que cuando se cuente con la receta definitiva y empiecen a comercializarse, podremos conocer más detalles sobre sus ingredientes y su proceso de elaboración.

La idea de los ‘huevos’ Les Merveillœufs se concibió en 2017 por las biólogas Philippine Soulères y Sheryline Thavisouk, que realizaron una encuesta en la que preguntaron a quienes siguen una dieta vegana, qué es lo que les faltaba en su dieta, la respuesta mayoritaria fue un producto similar al huevo. A esto sumamos que existen muchas personas que tienen intolerancia o son alérgicas al huevo, lo que muestra un enorme nicho de mercado, algo que motivó al desafío de desarrollar lo que denominan un “huevo vegetal”.

El primer prototipo de huevo vegano se presentó en un envase elaborado con plástico, opción no válida, lógicamente. Posteriormente se ha estado trabajando en un envase 100% ecológico que imita a la cáscara de los huevos, por lo que la experiencia en la cocina se mejora considerablemente frente a otras alternativas. Los huevos de Les Merveillœufs se pueden utilizar en múltiples elaboraciones gastronómicas, se pueden batir, hornear (dando solución a la pregunta de por qué es tan difícil sustituir los huevos en los productos horneados), cocer al vapor e incluso se pueden freír para presentar una alternativa vegana a los huevos fritos.

A nivel nutricional sólo se ha adelantado que contienen menos proteínas, grasas y calorías que los huevos de gallina. En términos de sabor, se asegura que imitan bastante bien a los huevos tradicionales, aunque tienen un sabor un poco más azufrado por los ingredientes de los que se componen, a esto hay que añadir que también tienen una yema más amarilla por la misma razón. El nuevo producto suscita mucha curiosidad y expectación, pero tendremos que esperar a que la empresa anuncie su comercialización para conocer más detalles sobre el nuevo alimento.

A través de la página oficial de Les Merveilloeufs podréis conocer más detalles sobre esta alternativa a uno de los alimentos de origen animal más apreciados, y si queréis estar al tanto de sus novedades, bastará con registrarse en la página para poder recibir sus comunicados.

0 BENEFICIOS Y PROPIEDADES DE LA MANZANA

Llegó el momento de que conozcas todos los beneficios y propiedades de la manzana para que sepas por qué tu mamá siempre te recomendaba comerla desde que eras pequeño.

La manzana es una fruta súper deliciosa y jugosa; contiene pulpa harinosa o crujiente. La puedes encontrar de piel verde, amarilla o roja. Esta fruta en particular nos encanta porque es súper práctica ya que puedes llevarla contigo a la escuela o la oficina.

10 BENEFICIOS Y PROPIEDADES DE LA MANZANA
Contiene hidratos de carbono en forma de azúcares como fructosa, glucosa y sacarosa, fibra, potasio, vitamina C y flavonoides como: flavonoles, catequinas, quercetina, y floridzina, un tipo de flavonoide que se encuentra exclusivamente en la manzana y sus derivados.
Contribuye al fortalecimiento del sistema inmune y a la disminución de enfermedades del corazón, así como un efecto antidiabético, debido a su capacidad de limitar la absorción de glucosa a nivel intestinal.
Los fitoquímicos que se encuentran en la cáscara inhiben en un 43 % el desarrollo de cáncer de colon. También se ha observado que pueden reducir el cáncer de pulmón en un 50 %.
El fitonutriente llamado quercetina protege al cerebro de enfermedades degenerativas, como el Alzheimer y el Parkinson.
Comer 2 manzanas diarias puede reducir el colesterol ‘malo’ LDL en más del 15 %.
Ayuda a combatir el estreñimiento gracias a la fibra soluble e insoluble. Por lo que es buenísimo comerla con cáscara.
También es buena en casos de diarrea. Cómela hervida sin cáscara o en puré debido a que te permitirá retener agua, ayudándote a bajar la inflamación.
Existen cosméticos hechos a partir de extractos de células madre de esta fruta, en particular la manzana Suiza, usados para disminuir líneas de expresión y pérdida de elasticidad en la piel. ¡Súper!
El vinagre de manzana es utilizado para darle más brillo y dejar suave el cabello. ¿Quieres probarlo? Diluye ¼ de taza de vinagre y el resto llénalo con agua, revuelve y enjuaga tu pelo.
Se utiliza como cicatrizante en quemaduras solares leves. Aplica el zumo de una manzana con aceite de oliva sobre la zona afectada y comprueba los resultados.
LA MEJOR FORMA DE CONSUMIR LA MANZANA
Es muy importante consumirla con piel y cruda para lograr obtener el máximo de beneficios para la salud.

RECETA CON MANZANA: BROCHETA DE FRUTAS
INGREDIENTES
2 kiwis
2 plátanos
250 gramos de fresas
2 manzanas
2 mandarinas
PREPARACIÓN
Lava las frutas, y quita la cáscara al plátano, mandarinas y kiwis.
Córtalas en trocitos más o menos del mismo tamaño. Las mandarinas, sepáralas en gajos.
Ve insertando cada trocito en los palitos de madera, procurando alternar colores y frutas, para que resulten más vistosos. ¡Y a disfrutarlos!
Nota: El manzano posee propiedades que reducen la presión arterial, por lo tanto sería importante monitorear su consumo en las personas que padecen de hipotensión.